Peter Zumthor
Atmósferas,
el ser humano como centro
Peter Zumthor entiende el término de atmósfera como la relación emocional entre el edificio y las personas. Es una experiencia inmediata entre el espacio y quien lo habita.
«Entro en un edificio, veo un espacio y percibo una atmósfera, y en décimas de segundo tengo una sensación de lo que es. La atmósfera habla a una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir.»
Peter Zumthor, Atmósferas, p.12
Dimensión sensible y subjetiva
El ser humano
como mente
La mente representa la dimensión sensible y subjetiva. Interpreta aquello que el cuerpo experimenta y transforma (la materia, la luz, la sombra y el sonido) en sensaciones, emociones y recuerdos.
«Entre el sosiego y la seducción, y tiene que ver con el hecho de que nos movemos dentro de la arquitectura. Sin duda la arquitectura es un arte espacial, como se dice, pero también un arte temporal.»
Peter Zumthor, Atmósferas, «Entre el sosiego y la seducción», p.4
Recorrer un edificio supone descubrirlo progresivamente: avanzar, detenerse, anticipar aquello que desconoces y dejarse atraer por la luz que lo revela.
Dimensión física y objetiva
El ser humano
como cuerpo
El cuerpo representa la dimensión física y objetiva de la experiencia. Su relación con el espacio convierte el espacio abstracto en una realidad habitable. Permite reconocer alturas, proporciones; su movimiento introduce dirección y tiempo.
«El arquitecto clásico lo llamaría escala, pero suena demasiado académico. Yo me refiero a algo más corporal que la escala y las dimensiones. Concierne a distintos aspectos: tamaño, dimensión, proporción, masa de la construcción en relación conmigo.»
Peter Zumthor, Atmósferas, «Grados de intimidad», p.50
La arquitectura puede comprimir, orientar o liberar al individuo. La escala no depende únicamente de las dimensiones del edificio, sino de la relación que establece con la persona, la masa construida y el vacío.